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Mis lágrimas llevan el peso de la vida.

No tengo nada nuevo que decir, así que diré lo obvio: Estoy perdida.
Terror. En eso vivo, en el terror de amar intensamente.
Voy de fuga en fuga, y ahora estoy entre el peso de mis lamentos, y una posibilidad de felicidad fugaz
quizás, casi eterna.
Perderé por dos si lo estropeo ésta vez.
Quedaré más que solitaria.
Quedaré sin nadie.
¡Jamás he lidiado con presión, y ahora debo intentarlo a como de lugar!
Veo motas de dolor caer del techo
y de las paredes rebosan y tiemblan esas voces que no paran de hacerme morir
y por las ventanas se escurre tu voz, que trata de hacerlas callar.
¿Dónde estás en éste momento?
¡No me dejen sola! ¿No entienden que no puedo soportarlo? ¡No puedo soportarme!
No puedo hacer callar a esas voces yo sola, y tu cantar ya no las detiene
sólo, a veces, les baja el volumen
pero
de pronto vuelven con más fuerza, recordándome que no sirvo y que todo éste show terminará pronto.
No estaré para pedir disculpas, así que disculpa por eso, pero las promesas no son mi fuerte.
Éste es el reality show de un dolor con el peso de la vida.

No tengo nada nuevo que decir, así que diré lo obvio: Estoy perdida.

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Wretched.

Bueno, ¿Y ahora qué hacer? ¿A quién buscar? ¿Qué sucede, querida, ahora eres dependiente? ¿No te puedes sostener por ti misma? ¿En qué vida te arrancaron el optimismo, y en qué otra te inyectaron tanto dolor? Tan miserable como tú sola. ¿Cuándo aprenderás a cargar con la culpa y seguir adelante? ¿O cuándo tendrás la suficiente fuerza para terminar contigo misma? Poco a poco, tan nada; tan menos que dejarás de existir en un abrir y cerrar de ojos. Te consumirás tal cual tu cigarrillo. Y de ti no quedará ni el filtro. Mientras, sólo eres lo que sabes que eres... Tan miserable como tú sola.

No sé si estoy en crisis, o estoy en pánico.

Tengo un hastío y un miedo Tengo este hastío de existir, de sentir que todo pesa más de lo que puedo, de lo que pudiera nunca. Que todo siempre pesa y yo no es que sea débil, es que estoy cansada. Porque les puedo jurar por cada una de mis cicatrices que débil no soy...  Y encima de todo, tengo este miedo...  Tengo este miedo de seguir intentandolo para terminar igual, para volver a lo mismo. Pero peor aún, mis niños, tengo este miedo de poder, o de hacerme creer que puedo... Y desplomarme más adelante.    No quiero hacer daño, no quiero hacerme daño, no quiero que me hagan daño. Y todo pesa, y todo importa, y yo cansada...
Aclaratoria para los pesimistas: Son optimistas por el simple hecho de salir un rato de casa, y que antes de salir, hagan planes para cuando vuelvan.