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Me lamento...

Hay dos formas de escribir...
Con tristeza y dolor
y
con ira y dolor.

Bien. Aquí va mi ira:

Te veo... 
Te veo a diario en mi cabeza
pero con ella. 

Y entonces te escucho...
te escucho a diario en mi cabeza
diciéndome que lo sientes
¡Claro que lo sientes! 
Sientes haber perdido el tiempo conmigo
porque
la verdad es que ella es tu todo.

Y entonces te siento... 
y te siento a diario conmigo
en mi piel
en mis labios
¡Y te siento tan mentira! 

Y te recuerdo
¡Claro que te recuerdo! 
te recuerdo a cada instante...
y te recuerdo como una falsedad, una ilusión 
porque mi cabeza ya no sabe de qué otra manera hacerlo

¡Oh! Y te alucino... 
¡Te alucino junto a ella!
Creo éstas imágenes en mi cabeza. Y modifico cada instante que estuvimos...
Y es algo como esto:
Tú, yo, y ella en tu cabeza. 
Tú enfadado, buscándola a ella.
Tú dolido, pensando en estar con ella.
Tú feliz, queriendo compartir con ella.

¡O aún peor! 

Tú con ella en el momento que estabas conmigo. 
¡Así es! 

¿Te das cuenta lo que una mentira puede lograr? 
¿Te das cuenta la consecuencia de los secretos? 
¡¿Es que acaso no aprendiste nada luego de tu rasgada, antes que yo llegara?! 

Imbécil, imbécil.

Entonces, ahora recuerdo tu sonrisa, y ya no es sincera. 
Y entonces recuerdo tu mirada, y ya no sólo me la das a mi.
Y entonces recuerdo esa caricia a mi rostro, y no sólo yo la siento.

Imbécil. Imbécil...

Me lamento. ¡Claro que me lamento! 
Me lamento porque quiero deshacerlo. 
¿Puedo ser más patética que eso? 
¡Quiero deshacer esa mentira! ¡Quiero volver a creer en tu abrazo!
Mis lágrimas quisieran creer de nuevo en tu voz diciéndome esos "Te quiero" 
lo que queda de mi te quiere creer, te quiere de vuelta. ¡Te añora! 

¡Maldito seas, eras mi nuevo hogar! ¡Y ahora me has dejado sin nada!  

Pero no... No puedo. 
¡Por más que lo desee! Ahora eres mentira. 
Ahora soy una patética que lo dio todo por nada. 
Ahora no sé. No puedo, y no me soporto nada de esto.

Imbécil, imbécil.

Entonces, ahora recuerdo tu sonrisa, y ya no es sincera. 
Y entonces recuerdo tu mirada, y ya no sólo me la das a mi.
Y entonces recuerdo esa caricia a mi rostro, y no sólo yo la siento.
¡Quiero deshacer esa mentira! ¡Quiero volver a creer en tu abrazo!

¡Maldito seas, eras mi nuevo hogar! ¡Y ahora me has dejado sin nada!  

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