Ir al contenido principal

Ya no estoy aquí.

¿Miedo al cambio? Al diablo con eso. 
Me encanta el cambio, me encanta lo nuevo. Por algo soy pésima en estar estable, soy un asco en estar en un mismo lugar, en un mismo ambiente mucho tiempo.
Me voy moviendo constantemente. 
Es increíble lo errada que he estado todo éste tiempo, haciéndome creer que no me gustaba cambiar. Por amor a lo irreal, señoras y señoras, no soy la misma que nació en cuna de inocencia, ni la misma que se crió en sueños. Soy quien aterrizó bruscamente en una ciudad que apenas reconocía, soy quien se ha quebrado en una jungla de realidades diferentes, todo en un mismo lugar. Mis cicatrices me han hecho adicta al dolor.
Mi dolor me provoca risa, risas a carcajadas, y movimiento, mucho movimiento brusco, frenético. 
¡Adoro el cambio! Adoro moverme. Lo que siempre he odiado, es perder personas.
Me he engañado para complacerlos. 
Alguien debe tener la culpa, alguien siempre es el culpable, y me han hecho mentirme y mentirles sin saber siquiera que mentía. 
No me da miedo en absoluto no reconocerme. Me da miedo que no me reconozcan, me da miedo darles miedo, me da miedo alejarlos, me da miedo que sufran por causa de mi movimiento, me da miedo que salgan lastimados por tanto disturbio en mi y en mi habita.
Siempre me ha dado miedo perder, no perderme.
Yo adoro perderme, en eso se basa mi vida. En eso se ha basado mi vida desde hace años. Desde hace años soy una perdida que finge perfección. Una perdida inquieta que conoce a personas y luego se aleja. 
Ya estoy cansada de decirlo, "No coincido con el tiempo.", y no alcanzo a apartarme a tiempo. Al moverme, el filo de mi alma rasguña su lazo conmigo y os lastima.
Pero ahora se aguantan a mis cambios, porque no soy la misma de hace 10, ni 5 años, no soy la misma de hace meses, y no soy la misma de ayer. Voy cambiando cada segundo, y eso me encanta, y si los lastimo, lo lamento, pero eso es lo que causo, dolor. 
Bienvenidos sean si desean acercarse a mi, pero sepan que llevan condena de sufrimiento, y que no les sorprendan si causo efectos secundarios como irracionalismo o existencialismo. Taciturnidad u otras magnitudes psicológicas, internas al alma. Pues cambio su psiquis y me marcho rápidamente a un nuevo lugar en mi mente, y entonces, o me siguen el ritmo o se quedan atrás.
¿Miedo al cambio? Al diablo con eso. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Lo que pasa con el alma es que no se ve"

 Tengo un sueño/pesadilla bastante recurrente... Él está allí, sé que está allí, compartiendo con toda mi familia. Yo, casi al llegar, casi sin pensarlo, comienzo a gritar: "¿Qué hace él aquí? ¡¿Qué demonios hace él aquí?! ¡SON TODOS COMPLICES! ¡QUE SE VAYA, QUIERO QUE SE VAYA! ¡QUE SE VAYA, MALDITA SEA, QUÉ LES PASA?!" Luego de la escena, todos se me quedan mirando y yo quedo totalmente avergonzada... "He hecho un escándalo"  Pienso en el sueño "Quizás no era para tanto..."  Entonces se me acerca, él, con cuidado, como si yo fuese una niña que hizo un berrinche, me sonríe.  Entonces vuelve todo este odio hacia mí, todo mi cuerpo está disgustado con su presencia le intento hacer daño, o eso ocurre en mi mente, pero la verdad es que no me puedo mover... Está muy cerca de mí y yo tengo mil cosas en mi mano: Una botella partida, un revolver, un cuchillo, un tenedor, un martillo. En una ocasión incluso un hacha... todo esto en mi mente. Y le he intentado dar u...

Estoy bien.

Ya no distingo el dolor entre mis cortinas de piel. Ya no me quedan esperanzas entre mis cicatrices. Lamento tanto tener  que lamentar perderte... Pero esta bien, me encanta sentir la tierra, y caer más abajo. Sabía que algún día iba a sentir esto. He estado esperando por esta caída toda mi vida. Y acá estoy, enterrada, sin ganas de salir a ninguna parte. ¡Déjenme acá! ¡Acá esperaré mi muerte! Vaya alivio, ya no te espero... Ya no distingo el dolor entre mis cortinas de piel. Ya no me quedan esperanzas entre mis cicatrices. Pero esta bien, porque estoy bien, porque me siento bien sintiendo tanto dolor... Estoy bien, amándote más que nunca, odiándome igual que siempre. Acá esperaré mi muerte, sonriendo, desfalleciendo, desvaneciéndome. Estoy bien. Espero tu igual, pero mejor. Ya no te espero.

El arte y desastre de ser un escritor maldito e iluso.

Ven lo que quiero que observen, y un poco menos. ¿Que no sé mentir? Por favor, señoras y señores, soy escritor, ¿Qué esperaban? Soy un as cuando de fingir se trata. Puedo, incluso, fingir estar muerto, y entonces ustedes irían preparando de inmediato el funeral. Y es que nadie me conoce como yo. Finjo no conocerme, así como finjo no saber nada de lo que pasa a mi alrededor, así como finjo que no he perdido la inocencia, así como finjo que todo me interesa demasiado. ¡Piérdanse! Yo soy eso que jamás adivinarán. Yo no siento si no quiero. Mi mirada penetra en la suya auroras de sufrimiento, o de ingenuidad, lo que haga falta para manteneros a distancia.  Y así voy, queriendo que alguien pase a través de mi disfraz. Queriendo enamorarme y dejar de fingir. Soñando... Voy soñando.