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primera

No soy humana, pero aún nadie sabe de qué es mi disfraz.
Estoy jugando con todos ustedes como juego con marionetas.
A veces les hablo a mis marionetas mientras juego con ellas, las confundo y a la final me temen, pues no saben quién soy.
¿Ustedes sí?
Claro que no, nadie se imagina lo que soy.
Aunque, si desean intentar describirlo, pues bienvenidos sean...
Por un momento respiren hondo, cierren los ojos e imaginen suma oscuridad, imaginen el miedo, imaginen el terror, imaginen lo más terrible que han de imaginar, su sufrimiento, ira, desdicha, dolor, dolor mental, imaginen monstruos y demonios juntos, sigan en la oscuridad y sigan imaginando dolor y terror, sientan miedo, quiero que imaginen y sientan terror en su mente. Bien, ¿Lo hicieron? Pues nada de eso soy yo. Yo soy eso que incluso temen imaginar, soy lo que no pueden imaginar por miedo a que sea real.
Y aquí estoy, soy su realidad haciéndola peor. Vomito en ustedes y juego con cada neurona de su cerebro.
Inyecto locura e inestabilidad en su psiquis y todo lo que encuentro lo vuelvo un juego.
Cuando tengan miedo, recuérdenme, me encanta hacerlos sufrir, me alimento de su sufrimiento mental.
No soy humana, pero aún nadie sabe de quién ni de qué es mi disfraz.
No tengan miedo de la muerte, tengan miedo de no morir.

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