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Felicidades. Dos cuerpos, y un gran jugador.

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Dime, ¿Cuántas mentiras puedes decir por segundo?

Dime, ¿En qué momento te enseñaron a mentir a la perfección?
Sabía que todo esto había sido una historia realmente bizarra, pero no sabía que eras tan buen actor.
Realmente no.

Y dime, ¿Qué se siente decir esos "te amo" teniendo el corazón tan vacío?
Yo podría decirte que, saborear cada mentira luego de haber digerido una supuesta verdad es realmente peculiar.

¿Te lo explico?

Bien, inicia con un sabor algo insípido, es algo que se le puede llamar indiferencia.
Y luego de unos minutos, podría ir yendo de insípido a salado, pues nos damos cuenta que realmente las palabras sufrieron un exceso de condimento. Podría llamarlo furia, rabia o rencor, pues termina por ser ácido.
Así es, tan ácido que arde, pica... Y le quieres escupir en cara a quien hizo que saborearas esa porquería.
Pero bien... ¿Dónde finaliza la sensación?
Pues no lo sé realmente. Pues, dime, ¿Que sabor podría tener el dolor?

Dulce se sintieron tus besos, al principio. Por supuesto...
Pero, ¿a qué sabe el dolor?
¿Es acaso amargo? ¿Es agrio?
No lo sé. Pues sabe más a sangre que nada, ¿sabes?
Sabe más a ese momento en el cual no sabes si te duele la cabeza por las grietas en el craneo, o por los pensamientos que tuvieron que rebotar en la pared.
¿Eres grieta o pensamiento?

Sabes a cáncer.
Matas cuando ya estás dentro de cada quien.


No lo sé, es un placer ser víctima realmente ésta vez.
Haber tenido la razón todo éste tiempo.

Tuviste a dos cuerpos, me sorprende, pues te cupimos en cada mentira.
Felicidades.

Entonces, ¿Qué se siente decir esos "te amo" teniendo el corazón tan vacío?
Y dime, ¿Cuántas mentiras puedes decir por segundo?

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