Ir al contenido principal

A veces... Es mejor ir a dormir.


A veces, mi mente está dando vueltas, y de pronto mi piel se eriza totalmente.
A veces, mi mente está dando vueltas, y mis ojos, de pronto, se empiezan a inundar.
A veces, mi mente está dando vueltas, y se me salen aquellas carcajadas sin disimulo alguno. 
A veces, mi mente está dando vueltas, y sonrío de manera estúpida. 
A veces, mi mente está dando vueltas, y bajo la mirada.
A veces, mi mente está dando vueltas, y siento una opresión en el pecho, que pasa al estómago, y me deja paralizada.
A veces, mi mente está dando vueltas, y quiero batir todo lo que está a mi alrededor.
A veces, mi mente está dando vueltas, y quiero hacerme tanto daño, que no me quedarían más ganas de pensar.
A veces, mi mente está dando vueltas, y me nublo. 
A veces, mi mente está dando vueltas, y le doy otras vueltas más. 
A veces mi mente...

A veces mi mente recuerda lo que sintió por ti.
A veces mi mente recuerda lo fácil que se te hace desaparecer; y lo difícil que se me hace olvidarte.
A veces mi mente recuerda las ocasiones en las que te regañaba, y tú porfiabas. En las que hacías cosas estúpidas y me hacías hacer lo mismo. 
A veces mi mente recuerda cómo fue todo al principio...
A veces mi mente recuerda las veces que fallamos. 
A veces mi mente recuerda cómo te perdí, por la manera en la que me perdiste.
A veces mi mente recuerda las cosas que me ocultaste, las veces que mentiste.
A veces mi mente recuerda las veces que quise fingir que todo estaba bien, que nada me afectaba, que podría estar contigo sin más.
A veces mi mente recuerda que no puedo estar contigo; que no puedo estar con nadie más.
A veces mi mente te recuerda, y de pronto, ya no, y de pronto vuelves, y luego; ya no sé. 


Por todas esas veces, y las veces que me faltan. Por todos esos recuerdos, y los que me faltan...
Por el olvido que no se ha podido... Mejor me voy a dormir. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Lo que pasa con el alma es que no se ve"

 Tengo un sueño/pesadilla bastante recurrente... Él está allí, sé que está allí, compartiendo con toda mi familia. Yo, casi al llegar, casi sin pensarlo, comienzo a gritar: "¿Qué hace él aquí? ¡¿Qué demonios hace él aquí?! ¡SON TODOS COMPLICES! ¡QUE SE VAYA, QUIERO QUE SE VAYA! ¡QUE SE VAYA, MALDITA SEA, QUÉ LES PASA?!" Luego de la escena, todos se me quedan mirando y yo quedo totalmente avergonzada... "He hecho un escándalo"  Pienso en el sueño "Quizás no era para tanto..."  Entonces se me acerca, él, con cuidado, como si yo fuese una niña que hizo un berrinche, me sonríe.  Entonces vuelve todo este odio hacia mí, todo mi cuerpo está disgustado con su presencia le intento hacer daño, o eso ocurre en mi mente, pero la verdad es que no me puedo mover... Está muy cerca de mí y yo tengo mil cosas en mi mano: Una botella partida, un revolver, un cuchillo, un tenedor, un martillo. En una ocasión incluso un hacha... todo esto en mi mente. Y le he intentado dar u...

Estoy bien.

Ya no distingo el dolor entre mis cortinas de piel. Ya no me quedan esperanzas entre mis cicatrices. Lamento tanto tener  que lamentar perderte... Pero esta bien, me encanta sentir la tierra, y caer más abajo. Sabía que algún día iba a sentir esto. He estado esperando por esta caída toda mi vida. Y acá estoy, enterrada, sin ganas de salir a ninguna parte. ¡Déjenme acá! ¡Acá esperaré mi muerte! Vaya alivio, ya no te espero... Ya no distingo el dolor entre mis cortinas de piel. Ya no me quedan esperanzas entre mis cicatrices. Pero esta bien, porque estoy bien, porque me siento bien sintiendo tanto dolor... Estoy bien, amándote más que nunca, odiándome igual que siempre. Acá esperaré mi muerte, sonriendo, desfalleciendo, desvaneciéndome. Estoy bien. Espero tu igual, pero mejor. Ya no te espero.

El arte y desastre de ser un escritor maldito e iluso.

Ven lo que quiero que observen, y un poco menos. ¿Que no sé mentir? Por favor, señoras y señores, soy escritor, ¿Qué esperaban? Soy un as cuando de fingir se trata. Puedo, incluso, fingir estar muerto, y entonces ustedes irían preparando de inmediato el funeral. Y es que nadie me conoce como yo. Finjo no conocerme, así como finjo no saber nada de lo que pasa a mi alrededor, así como finjo que no he perdido la inocencia, así como finjo que todo me interesa demasiado. ¡Piérdanse! Yo soy eso que jamás adivinarán. Yo no siento si no quiero. Mi mirada penetra en la suya auroras de sufrimiento, o de ingenuidad, lo que haga falta para manteneros a distancia.  Y así voy, queriendo que alguien pase a través de mi disfraz. Queriendo enamorarme y dejar de fingir. Soñando... Voy soñando.